
El amor de una madre no conoce los límites
Su mayor motivación es su hija, quien tiene dificultades de aprendizaje y requiere cuidados especiales
María, originaria de Oaxaca y adoptada por la frontera, es una mujer de 55 años que todos los días sale a buscar un sustento para su hogar, enfrentando los desafíos de la vida con valentía y determinación.

Su mayor motivación es su hija, quien tiene dificultades de aprendizaje y requiere cuidados especiales. Es por eso que María nunca se rinde y pase lo que pase, siempre da lo mejor de ella para seguir adelante y asegurar el bienestar de su hija.
A diario podemos encontrar a María en el semáforo de Tomás Fernández y Vicente Guerrero, vendiendo cacahuates, garapiñados y semillas. “A veces la gente me ayuda con comida, ropa e incluso cobijas para el frío. Todo lo recibo con mucho agradecimiento. Lo que salga de su corazón es muy necesario para mi hija y para mí”, comenta con una sonrisa llena de gratitud.
María es ejemplo de sacrificio y amor incondicional, demostrando que por sus hijos, una madre siempre hará lo que sea necesario.



