
El sabor de pan ranchero en la frontera
El clima no es un obstáculo para él: bajo el intenso calor, el frío o incluso la lluvia, José Luis siempre está presente en su esquina
En la intersección de Avenida de las Torres y Libramiento, José Luis, originario de Durango y residente de la frontera desde hace más de una década, deleita a los transeúntes y automovilistas con su tradicional pan ranchero y empanadas de piloncillo, fresa y piña.

Desde las 12:00 hasta las 7:00 de la tarde, este dedicado comerciante se instala en su habitual punto de venta, buscando que los conductores se animen a probar sus productos. Con orgullo y sinceridad, José Luis comparte que su trabajo es el sustento principal de su familia y una responsabilidad que asume con total entrega.
El clima no es un obstáculo para él: bajo el intenso calor, el frío o incluso la lluvia, José Luis siempre está presente en su esquina, y así refleja la constancia y compromiso que lo caracterizan.
A menudo, lo acompaña su sobrino Ángel, un joven que, desde temprana edad, ha aprendido el valor del esfuerzo y el sacrificio. Junto a su tío, Ángel no solo ayuda en el negocio, sino que también forja su madurez y sentido de responsabilidad, convirtiéndose en un ejemplo para otros jóvenes de su edad.
El trabajo de José Luis es más que una venta: es una muestra de tradición, esfuerzo y amor por la familia, valores que transmite en cada pan y empanada que ofrece a la comunidad fronteriza.


