
Alberto le da vida a figuras religiosas con mucho valor sentimental
Alberto lleva 3 años dedicándose a la restauración de todo tipo de figuras religiosas
En el Mercado Cuauhtémoc, ubicado en el centro de la ciudad, se encuentra Alberto Martínez quien dedica sus días a la reparación de figuras.

Alberto, originario de la Ciudad de México, llegó a esta frontera hace 35 años, aunque inicialmente su plan era ir a Canadá, la vida cambió sus planes, llevándolo a quedarse en esta frontera. Hoy en día es alguien muy conocido por los comerciantes y clientes del Mercado Cuauhtémoc, por la cantidad de oficios que ha hecho.
Velador, electricista, plomero y hasta leer el tarot, son algunas de las cosas que realiza en el mercado. Aunque actualmente dedica la mayor parte de su tiempo a su oficio de restaurar figuras. “Esto nació por la necesidad de que se nos rompían a nosotros mismos las figuras, aquí en los comercios y empezamos a trabajar con las figuras de los niños”, comparte.
Alberta interviene las figuras de los niños, muchas veces reparando dedos, brazos, piernas , ya sea pegando las piezas o haciéndolas el mismo. Trabaja con yeso y pasta y también le llevan figuras de diferentes símbolos religiosos.

“En esta época me traen más niños, pero de ahí en fuera, de todo: santas, vírgenes, sagrados corazones, Cristos”, expresa.
En esta temporada reparó más de 100 niños y le ha tocado hacer reparaciones de cuerpo completo. Algunas de estas piezas provenientes de otros países y con más de 50 años de antigüedad.
“Los niños que me dejan aquí son porque ya tienen muchos años, porque son herencia o por que ya les hicieron un regalo”, comparte, destacando el significado personal que tienen para las personas.

Aunque estudió pintura en su juventud, lo dejó ya que no sentía que fuera bueno en eso, sin imaginar que terminaría aplicando esos conocimientos a las piezas que hoy repara y el valor sentimental que mantiene vivo a través de su trabajo.

