
Claudia Ramírez: Una vida dedicada a la danza
Su pasión y dedicación por el arte la han llevado a dar un paso importante: mudarse a la Ciudad de México para perseguir nuevas oportunidades
Claudia Ramírez comenzó en la danza a los tres años, con el ballet clásico, y desde entonces ha hecho de esta pasión su forma de vida. Su formación inició en los talleres de Ballet Clásico de la UACJ en 2002 y se extendió hasta 2018. A lo largo de su carrera ha participado en montajes como El Lago de los Cisnes, El Cascanueces y Giselle, también en producciones en Juárez y en El Paso Ballet Theater.

Además, Claudia compartió su talento con nuevas generaciones como maestra en la escuela juarense Onerom Danza. Aunque el ballet es su fuerte, ha explorado otras expresiones artísticas como la actuación, lo que la llevó a proyectos de teatro musical como Triunfos Robados, Avenida Q y Hoy No Me Puedo Levantar.
Su pasión y dedicación por el arte la han llevado a dar un paso importante: mudarse a la Ciudad de México para perseguir nuevas oportunidades. Esto significó salir de su zona de confort, dejando atrás contactos y lo que había construido en Juárez. Sobre esta experiencia, Claudia comparte:
“Es una ciudad que es más retadora y que tiene mucho campo laboral, pero así como hay mucho campo laboral, también hay muchas personas que lo están buscando”.

Mientras abre camino en la capital, Claudia continúa entrenando y todavía ofrece clases virtuales a algunas de sus antiguas alumnas. Para ella, lo más valioso es sembrar el amor por la danza en quienes enseñó:
“Se vuelve muy gratificante ver que esas alumnas que llegas a tener siguen en este ámbito de la danza”, comenta.

Hoy, Claudia no solo es un ejemplo de disciplina y pasión, sino también de valentía. Su historia refleja que el arte no conoce fronteras, y representa a quienes se atreven a seguir sus sueños, aun cuando implica empezar de cero.

