
Cuando la iglesia se quema, la comunidad se levanta
Tras el incendio de la Iglesia San Pío en Parajes de San José, vecinos y feligreses continúan las celebraciones y trabajan unidos para reconstruir su templo
El olor a humo aún flota en el aire. Donde antes había paredes blancas y un altar sencillo, hoy solo quedan cenizas, fierros retorcidos y bancas consumidas por el fuego.
Sin embargo, la comunidad de la Iglesia San Pío volvió a reunirse. No para despedirse, sino para comenzar de nuevo.
“Seguimos en comunidad y con las celebraciones”, expresó César, coordinador de la capilla.
La misa que durante más de diez años se celebró en Parajes de San José ahora se levanta, simbólicamente, sobre los escombros.
Entre ceniza y polvo gris, vecinos y feligreses trabajan con escobas y palas.
Caminan con cuidado sobre el piso cubierto de varillas, rescatan lo que quedó de los cimientos y lo cargan en camionetas.
El aviso llegó de madrugada.
“Nos avisaron a las dos de la mañana y cuando llegamos ya estaba todo quemado”, relató uno de los vecinos.
La escena que encontraron fue devastadora: el techo envuelto en llamas y la estructura prácticamente consumida.
Durante años, el templo fue punto de encuentro para decenas de familias del sector.
“Aquí venía mucha gente a las pláticas bautismales y a las confirmaciones”, recordó otra integrante de la comunidad.
No era solo una capilla; era el espacio de los primeros sacramentos, de reuniones y de acompañamiento espiritual.

Uno de los encargados, quien cada noche revisaba que todo quedara en orden, aseguró: “Yo soy quien cierra.
Siempre bajo los ‘breakers’ de la luz y reviso que no haya nada encendido. Creemos que fue intencional, que fue provocado”.
Mientras las autoridades investigan las causas del incendio, la comunidad ya tomó una decisión: las celebraciones continuarán.

Tal vez sin techo, quizá al aire libre, pero unidos. Porque cuando la iglesia se quema, la fe —y la comunidad— se levantan.




