
Con el cuerpo de su hijo a cuestas, cruzó la ciudad para ocultar el crimen
Desde la colonia Fronteriza Baja hasta el Kilómetro 27, Vianey, la madre del menor recorrió la ciudad para deshacerse del cuerpo; su hermano quedó bajo resguardo del DIF
Hugo Chávez
La madre del pequeño de casi dos años, cuyo cuerpo fue encontrado en el Kilómetro 27 de la carretera a Casas Grandes, recorrió varios kilómetros desde su casa en la colonia Fronteriza Baja para deshacerse del cuerpo y tratar de ocultar el crimen, presuntamente cometido por ella misma, de acuerdo con fuentes policíacas.
El trayecto no es menor. Implica salir de una de las zonas más precarias del norponiente de Ciudad Juárez y cruzar buena parte de la ciudad hasta un punto apartado al sur, donde finalmente abandonó el cuerpo.
Vecinos de la vivienda familiar, ubicada en la calle Durazno, señalaron que el pequeño, identificado como Eitan Daniel, no era hijo único. Tenía un hermano, quien actualmente se encuentra bajo resguardo del DIF, según información oficial.
La noche del pasado 11 de marzo, agentes de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE) y de la Fiscalía General del Estado (FGE) localizaron el cuerpo del menor, de un año y seis meses, desnudo y dentro de un costal, en las inmediaciones de la colonia Kilómetro 27, al sur de la ciudad.
Días después, el trabajo de investigación permitió establecer que el niño vivía con su familia en el norponiente de Juárez.
La casa en el cerro
Llegar hasta esa casa no es sencillo. Un recorrido de Juárez Digital, realizado este jueves por la colonia Fronteriza Baja obligó a transitar entre viviendas asentadas sobre los cerros. Para alcanzar el domicilio, fue necesario subir a pie por un camino escarpado, cubierto de piedras sueltas. El trayecto retrata con crudeza las condiciones en las que viven muchas familias del sector: aislamiento, precariedad y carencias acumuladas.
Poco después de las 11:00 de la mañana, un operativo policial rodeó la vivienda. Agentes acordonaron un amplio perímetro mientras esperaban una orden de cateo para ingresar y revisar el interior.

Foto: Christian Torres/Norte Digital
Horas antes, la tarde-noche del miércoles, las autoridades ya habían detenido, en otro punto, a la madre del menor. Hasta ahora no se ha revelado mayores detalles de ella, ni del padre, quien también es señalado como presunto involucrado. De manera extraoficial, se menciona que ambos son adictos a algún tipo de droga.
El hermano de Eitan
En el lugar, el silencio pesa. La mayoría de los vecinos aseguró no conocer a la familia. Sin embargo, un hombre que observaba el acordonamiento aportó un dato que en ese momento generó incertidumbre: la existencia de otro hijo.
“Ayer en la tarde vinieron por la señora varias unidades de policías, pero no dijeron si adentro de la casa estaba el otro niño, hermano del que mataron. Yo lo había visto varias veces, pero no sé dónde quedó”, relató, pidiendo no ser identificado.
Posteriormente, se confirmó que el menor sobreviviente fue puesto bajo resguardo del DIF.
De acuerdo con reportes de las autoridades, la tarde del asesinato la madre habría atado al menor en el baño de la vivienda y posteriormente colocó el cuerpo en un costal. El niño presentaba lesiones tanto recientes como antiguas, lo que refuerza la hipótesis de violencia prolongada.
Después, inició un recorrido por la ciudad. Primero abordó un camión y luego solicitó un servicio de transporte por aplicación. Durante horas trasladó el cuerpo de su hijo de un punto a otro, hasta llegar al Kilómetro 27, donde finalmente lo abandonó con la intención de deslindarse del crimen.
Un pequeño ángel que no merecía vivir ni morir así
Debajo de la vivienda donde ocurrió el crimen vive Lucina Salinas. Desde ahí, explicó, la calle Durazno divide a las colonias Chihuahua y Fronteriza Baja, separadas por un arroyo de piedras y aguas negras.
La mujer dijo que no supo del asesinato del menor hasta que su hijo regresó de la tienda y le comentó sobre el acordonamiento que se realizaba en ese momento, por lo que decidió acercarse.
“…Un angelito, un niño que no merecía eso, porque es un bebé que no sabe lo que es bueno y lo que es malo. Es un niño que en realidad no merecía una vida tan brutal como la que le dieron”, expresó.

Foto: Christian Torres/Norte Digital
Señaló que en esa zona la convivencia entre vecinos es limitada y que muchos habitantes no se conocen entre sí, lo que —dijo— pudo haber influido en que el caso no fuera detectado previamente.
Agregó que el hecho le resultó sorpresivo, ya que, según su percepción, en el sector no se registran con frecuencia hechos de violencia o delincuencia.
“A los padres del niño, pues que Dios los perdone… que Dios les dé fortaleza a los otros parientes del menor… y que les caiga el peso de la ley si fueron ellos”, manifestó.
“Yo tengo hijos y la verdad no me gustaría que les pasara lo mismo o algo peor… pues que Dios los perdone, simplemente así”, añadió.

