¿Qué leer este Día del Lector? Los viernes de Lautaro
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Los viernes de Lautaro, es un libro que reúne 19 relatos que llevan al lector a pueblos secos, calles vacías y personajes que viven entre la soledad, la rutina y una sensación constante de que algo está por ocurrir
Este 25 de agosto, Día del Lector, una buena opción para acercarse a la literatura hecha en Chihuahua es Los viernes de Lautaro, el primer libro de cuentos de Jesús Gardea, escritor nacido en Ciudad Delicias.
Publicado por primera vez en 1979, el libro reúne 19 relatos que llevan al lector a pueblos secos, calles vacías y personajes que viven entre la soledad, la rutina y una sensación constante de que algo está por ocurrir.
En Los viernes de Lautaro, Gardea cuenta la vida de sus personajes en pueblos donde el calor, el polvo y el aislamiento forman parte de todos los días.
Sus personajes pasan por situaciones que pueden parecer comunes, pero poco a poco aparecen conflictos, recuerdos y decisiones que cambian lo que ocurre.
El autor no explica todo y eso hace que el lector tenga que poner atención a los detalles.

El cuento que da nombre al libro es un buen ejemplo. Lautaro Labrisa pasa un viernes en medio del calor y el aislamiento de un lugar que parece detenido.
Desde las primeras páginas aparece un zopilote que observa desde el cielo y que provoca en Lautaro una sensación inquietante. A partir de ahí, Gardea construye una historia donde lo cotidiano comienza a sentirse extraño, sin necesidad de explicar todo al lector.
Y ahí está una de las razones para leerlo: Gardea no te entrega todo resuelto. Hay momentos en los que una imagen parece más importante que una explicación y otros en los que toca detenerse para entender qué está pasando.
Su escritura es precisa, seca y llena de silencios, por eso la UNAM ha señalado justamente esa combinación entre un paisaje árido y una prosa poética que convierte el desierto en algo más que el lugar donde ocurren las historias.
Aunque el libro pertenece a una tradición que suele llamarse literatura del desierto, no hace falta conocerla para disfrutarlo. Lo que aparece en sus páginas —la soledad, el calor, el paso lento del tiempo, el deseo de escapar, la muerte y la necesidad de encontrar algo que rompa la rutina— sigue siendo reconocible.


Gardea toma esos elementos y los convierte en historias breves que pueden dejar una imagen en la cabeza mucho después de cerrar el libro.
Leer Los viernes de Lautaro también es encontrarse con un Chihuahua distinto al que conocemos hoy: pueblos pequeños, caminos polvorientos, calor y personajes que parecen vivir al margen de todo.

