Santiago, el ciclista juarense que se levantó del suelo para conquistar Canadá
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Su bicicleta sobrevivió, pero él dudó en continuar, la decisión en ese momento sería crucial se reincorporó a su posición y ganó primer lugar
Con el jersey de ciclismo roto a la altura del pecho, Santiago Alejandro Pérez levantó su bicicleta del césped después de impactarse contra el pavimento durante la última etapa del Tour de l’Abitibi Glencore, una competencia internacional disputada en Canadá.
Su mano y su pierna derecha estaban cubiertas de sangre mientras tres médicos le colocaban un vendaje provisional.
Ahí, adolorido y aún en el suelo, el ciclista juarense de 17 años pensó en abandonar la carrera. “Mientras estaba en el suelo, pensé en rendirme”, recuerda. Sin embargo, volvió a subir a la bicicleta y, contra todo pronóstico, cruzó la meta en el primer lugar representando a México.
Minutos antes de esa victoria, Santiago no pensaba en el podio. Lo único que quería era terminar la competencia.


La promesa que le había hecho a su madre antes de viajar a Canadá —dar siempre su mayor esfuerzo y no rendirse— terminó pesando más que el dolor de las heridas.
Esa decisión fue el punto culminante de una historia que había comenzado 14 años atrás, cuando un niño juarense descubrió que la velocidad sobre dos ruedas era lo que más disfrutaba.
Desde los tres años, cuando aprendió a andar en bicicleta, Santiago descubrió que la velocidad era lo suyo.
Durante cinco años insistió a sus padres para que lo inscribieran en una escuela de ciclismo, hasta que a los ocho ingresó a Soles de Ciudad Juárez.
Ahí comenzó un camino que, con el paso de los años, dejó de ser un pasatiempo para convertirse en un proyecto de vida.
A los 13 años dio el salto a un entrenamiento de alto rendimiento rumbo a las competencias de Conade.


Las jornadas pasaron de 10 a 15 horas semanales y después siguieron aumentando.
Entre las subidas de Camino Real, Santa Teresa y Transmountain, el joven fue moldeando la resistencia que más tarde lo llevaría a vestir el uniforme de la selección mexicana.
Su rendimiento durante el año le abrió la puerta para integrar el equipo nacional que viajó a Canadá.
Junto con otros cuatro ciclistas representó a México en el Tour de l’Abitibi Glencore, una de las competencias juveniles más exigentes del continente.
Del 14 al 20 de julio, los participantes recorrieron 697 kilómetros distribuidos en siete etapas, una prueba donde cada jornada exigía estrategia, resistencia y una rápida recuperación.
Conforme avanzaban los días, el cansancio comenzó a sentirse, pero también crecían los resultados del equipo.
Todo cambió en la última etapa. Mientras perseguían a un grupo de escapados, un contacto entre bicicletas terminó enviándolo hacia la grava.
Santiago recuerda fragmentos de la caída: el golpe, el césped y después estar sentado sin saber exactamente cómo había llegado ahí.

Su bicicleta sobrevivió, pero él dudó en continuar. La decisión cambió cuando recordó las palabras de su madre antes del viaje, ella me dijo que el chiste era hacer lo mejor que pudiera y que no quería que me rindiera”.
Con ayuda de los médicos, que inmovilizaron sus heridas, regresó a la carrera sin pensar en ganar. Su intención era únicamente terminar.
Kilómetros después volvió a encontrar un espacio entre el pelotón. Analizó el movimiento de sus rivales y, cuando apareció un hueco en los últimos metros, lanzó el sprint.
Contra todo pronóstico, el joven que minutos antes estaba tendido sobre el pavimento cruzó la meta en primer lugar, cerrando una semana que puso a prueba tanto su condición física como su fortaleza mental.
Ahora, mientras se prepara para iniciar la carrera de Arquitectura en una universidad de Texas, Santiago no piensa dejar la bicicleta el sueña con integrarse a un equipo profesional, competir con mayor frecuencia a nivel internacional y, algún día, superar a su máximo referente, el ciclista esloveno Tadej Pogačar.
Su ambición queda resumida en una frase: “lo veo como un ‘quiero ser mejor que él”.
Pero, por encima de cualquier medalla, la lección que se llevó de Canadá es la que intenta compartir con quienes apenas comienzan: “Que se diviertan. Este deporte requiere que te diviertas en todo momento”.

