Aprendió a vivir sin ver y ahora les enseña a otros cómo hacerlo
Foto: Jesús Molina
Mauricio se encuentra de lunes a viernes, de 1:00 a 8:00 de la noche, en la biblioteca Arturo Tolentino, donde atiende de manera gratuita a personas que buscan aprender Braille
A los 15 años, Mauricio Alonso Méndez Pereda perdió la vista después de una enfermedad que le provocó el rápido crecimiento de un tumor, hoy, a sus 38 años, trabaja en la biblioteca Arturo Tolentino, en el Parque Borunda, donde enseña Braille, uso de celulares y computadoras, desplazamiento y otras herramientas a personas con discapacidad visual que buscan desenvolverse con mayor autonomía.
Mauricio es licenciado en Administración Aduanera, pero su propia experiencia con la discapacidad visual lo llevó a aprender el sistema Braille y distintas herramientas digitales, ahora utiliza esos conocimientos para apoyar a otros usuarios de la biblioteca, desde quienes necesitan aprender a leer y escribir hasta quienes buscan utilizar un teléfono, una computadora o realizar actividades cotidianas sin depender de otra persona.
Él es el único encargado de brindar este tipo de apoyo dentro de la red de bibliotecas municipales de Ciudad Juárez, donde enseña desde alfabetización y símbolos matemáticos y ortográficos en Braille hasta el reconocimiento de billetes y monedas, dependiendo de las necesidades de cada usuario, también atiende a personas que buscan continuar sus estudios de primaria o secundaria abierta y a quienes simplemente quieren aprender a utilizar mejor la tecnología.



El teléfono es una de las herramientas que Mauricio utiliza para demostrar que una discapacidad visual no impide utilizar la tecnología. Con lectores de pantalla puede enviar mensajes de texto y WhatsApp, compartir archivos y música, utilizar distintas aplicaciones y acceder a información que de otra manera sería difícil de identificar. También ayuda a otros usuarios a configurar computadoras y teléfonos cuando reciben actualizaciones o necesitan modificar sus comandos.
En uno de los espacios de la biblioteca conserva herramientas para enseñar Braille, entre ellas una máquina Perkins, utilizada para escribir mediante este sistema, en una demostración explica las combinaciones de puntos que corresponden a las letras y muestra cómo se utiliza el teclado de la máquina. La biblioteca también cuenta con ejemplares en Braille, aunque buena parte de la colección se encuentra en otra biblioteca municipal.



La pérdida de la vista ocurrió cuando Mauricio tenía 15 años, una enfermedad que comenzó luego de comer una hamburguesa derivó en complicaciones y, meses después, en el crecimiento de un tumor que terminó dañando su vista, tras la operación tuvo que aprender a desenvolverse de otra manera y con el tiempo convirtió parte de ese aprendizaje en una herramienta para ayudar a otras personas.
Su trabajo también le ha permitido conocer las dificultades que enfrentan las personas con discapacidad visual fuera de la biblioteca. Habla de trámites, transporte y espacios públicos donde todavía hace falta mayor accesibilidad, recuerda, por ejemplo, que antes de perder la vista escuchaba los sonidos de algunos semáforos sin saber para qué servían y que fue hasta después, durante una estancia en Monterrey, cuando entendió que esos dispositivos ayudan a las personas ciegas a identificar cuándo pueden cruzar una calle.
Mauricio permanece de lunes a viernes, de la una de la tarde a las ocho de la noche, en la biblioteca Arturo Tolentino, donde atiende de manera gratuita a personas con discapacidad visual que buscan aprender Braille, utilizar herramientas tecnológicas o desarrollar habilidades para su vida cotidiana. Para él, una parte importante del proceso consiste en que las personas vuelvan a confiar en sus propias capacidades después de perder la vista.

