Bióloga pide proteger la Sierra de Juárez del paso de razers
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Una alternativa es establecer zonas específicas para cada actividad, de manera que el senderismo, ciclismo de montaña y recorridos en vehículos 4x4 no se realicen en los mismos espacios destinados a la conservación
El paso de vehículos razer (RZR) por arroyos y zonas naturales de la Sierra de Juárez puede provocar daños al suelo, afectar los sitios donde se desplaza la fauna y alterar espacios que tardan años en recuperarse, advirtió la bióloga Rosalba, integrante del Colectivo Sierra de Juárez, quien pidió orden para las actividades recreativas que se realizan en esta zona.
La especialista explicó que los vehículos todo terreno compactan el suelo, remueven rocas y pueden generar contaminación por aceites, además, el ruido y la presencia constante de personas pueden provocar que distintas especies abandonen los sitios que utilizan para desplazarse, alimentarse o descansar.
El problema se vuelve mayor en los arroyos, ya que en el desierto funcionan como corredores naturales para la fauna. En estos lugares existe mayor vegetación, pueden encontrarse presas y se forman microclimas que permiten a los animales refugiarse. También son algunos de los últimos puntos donde puede permanecer agua durante los periodos de sequía.
Rosalba señaló que mover las rocas de estos sitios también puede acelerar la erosión. Una modificación que parece menor puede provocar que, durante una lluvia, el agua arrastre el suelo y las piedras, alterando el lugar donde se desarrollan distintas especies.



A diferencia de otros ecosistemas, explicó, el desierto tiene una capacidad de recuperación mucho más lenta. Las plantas y animales de la región están adaptados a condiciones específicas y algunos procesos naturales tardan años en recuperar un espacio que fue alterado. Entre las especies que pueden resultar afectadas se encuentran las cactáceas.
La bióloga indicó que en la Sierra de Juárez existen alrededor de 15 especies y que algunas crecen durante décadas antes de alcanzar un tamaño considerable. El paso de una llanta sobre una planta de este tipo puede acabar con años de crecimiento y su recuperación resulta complicada.
Aunque existen restricciones para el tránsito de vehículos en áreas naturales protegidas, arroyos y ríos, Rosalba señaló que la legislación estatal no contempla de la misma manera a los arroyos secos, por ello, el Colectivo “Sierra de Juárez” y “Salvemos los Cerros” impulsan que estos espacios sean reconocidos por su importancia como corredores para la fauna.
La especialista consideró que una alternativa es establecer zonas específicas para cada actividad, de manera que el senderismo, ciclismo de montaña y recorridos en vehículos 4×4 no se realicen en los mismos espacios destinados a la conservación. Para ello, planteó la necesidad de identificar las áreas que deben protegerse y aquellas donde pueden permitirse actividades recreativas sin afectar los ecosistemas.

