La motocicleta con más aura en Ciudad Juárez
Foto: Jesús Molina
Antonio recorre las calles de Ciudad Juárez a bordo de esta motocicleta convertida en una colección ambulante de personajes
El Santo, Blue Demon, Superman, King Kong y hasta Chucky recorren las calles de Ciudad Juárez sobre la motocicleta de Antonio, un chihuahuense que lleva decenas de figuras sujetas al vehículo como parte de su afición por la lucha libre y los personajes de la cultura popular.
Antonio recorre las calles de Ciudad Juárez a bordo de esta motocicleta convertida en una colección ambulante de personajes. La gente voltea a verla, algunos sonríen y otros se acercan para descubrir qué nueva figura aparece entre el manubrio, el asiento y la parte trasera.


Aunque nació en Chihuahua capital, Antonio dice sentirse completamente juarense. Su afición principal es la lucha libre y eso queda claro en cuanto comienza a señalar algunas de las figuras que lleva consigo. “Este es Mil Máscaras, este es Blue Demon”, explica mientras identifica a algunos de sus favoritos.
Pero los luchadores no son los únicos protagonistas. En la parte delantera aparecen La Sirenita y Sailor Moon, mientras que en uno de los costados, junto al manubrio, permanece amarrado Hulk Hogan, uno de los nombres más conocidos de la lucha libre estadounidense, quien murió el 24 de julio de 2025.



Del otro lado del manubrio cuelgan dos personajes que difícilmente podrían compartir escenario: el Doctor Simi, convertido en uno de los personajes más reconocibles de México, y Chucky, el muñeco diabólico.
La parte trasera lleva la escena a otro nivel. Ahí, sobre una representación de la Torre Eiffel, Superman se enfrenta a King Kong. A unos pasos de ellos, Blue Demon y El Santo parecen formar equipo para proteger el enfrentamiento, mientras dos dragones completan una batalla que mezcla personajes de distintas épocas, películas y universos.
La colección hace que la motocicleta parezca más un pequeño escenario sobre ruedas que un vehículo. No hay un solo espacio que pase desapercibido y cada figura parece tener su propia historia, aunque todas terminan compartiendo el mismo recorrido por las calles de Juárez.
Al terminar la plática, Antonio se coloca el casco, enciende la motocicleta y sube el volumen de la bocina. El motor arranca y, mientras se aleja, varias personas lo despiden entre sonrisas. La motocicleta desaparece entre la gente, pero durante unos segundos todavía alcanzan a distinguirse los luchadores, superhéroes y monstruos que viajan con él.

