De Puebla al Centro de Juárez: Cristóbal lleva ocho años compartiendo los sabores de su tierra
Foto: Cortesía
Desde hace ocho años se ubica en el cruce de las calles 16 de Septiembre y avenida Juárez en pleno Centro Histórico
Lo que para muchos juarenses comenzó como una curiosidad por probar alimentos poco comunes, para Cristóbal Ramírez se ha convertido en una oportunidad de compartir parte de sus raíces y tradiciones.
Desde hace ocho años este hombre originario de Puebla llegó a Ciudad Juárez para ofrecer una variedad de botanas típicas del sur de México, entre ellas chapulines, charales, habas y semillas.
Ubicado en el cruce de las calles 16 de Septiembre y avenida Juárez, en pleno Centro Histórico, Cristóbal ha encontrado en las calles un espacio para acercar a los fronterizos a una gastronomía que tiene una fuerte presencia en estados como Puebla, Oaxaca, Veracruz, Chiapas y Tlaxcala, de donde provienen algunos de los productos que ofrece.

Recordó que cuando llegó a esta frontera lo hizo sin conocer la ciudad y con el reto de comenzar prácticamente desde cero, sin embargo, destacó que desde sus primeros días encontró en los juarenses una comunidad amable y solidaria que le abrió las puertas y le brindó el apoyo necesario para salir adelante, incluso durante los momentos complicados que representó la pandemia por COVID-19.
Su jornada comienza desde las 6:00 de la mañana, cuando prepara los recipientes y acondiciona la mercancía para salir a trabajar, pues aunque los productos llegan directamente desde el sur del país a través de paquetería, mantener la limpieza y una adecuada presentación de los alimentos es una de sus principales responsabilidades.
El se instala desde las 9:00 de la mañana y permanecer hasta las 6:00 de la tarde.
Entre sus productos más llamativos se encuentran los chapulines, que suelen despertar la curiosidad de quienes se acercan por primera vez, pues algunos incluso los confunden con otros insectos.


Cristóbal explica que los chapulines se trata de un alimento tradicional que forma parte de la gastronomía mexicana y que destaca por su aporte de proteínas y nutrientes, también vende charales, habas y otras botanas preparadas con ingredientes como ajo y coco.
Con el paso de los años, su pequeño negocio también se ha convertido en un punto de encuentro para personas de distintos lugares, pues asegura que entre sus clientes hay juarenses, visitantes de otros estados e incluso personas provenientes de diferentes países que se acercan para conocer y probar estos sabores, mientras que los charales se ofrecen en 50 pesos el vasito o cinco por 200 pesos.



A ocho años de haber llegado a esta frontera, Cristóbal asegura que el cariño y respaldo de la gente han sido fundamentales para continuar con esta actividad, por lo que invita a quienes transitan por el Centro Histórico a perderle el miedo a lo desconocido y animarse a probar un pedacito de la gastronomía poblana y del sur del país, una tradición que, aunque nació lejos de Ciudad Juárez, hoy también tiene un espacio entre sus calles.

