
Malabares y perseverancia: La vida de un payaso en los semáforos
Desde los 8 años, usa este oficio para ganarse la vida
Los cruces de la calle Ignacio Mejía y avenida Lincoln se han convertido en el escenario donde Jesús Daniel, mejor conocido como “El Cepi”, se gana la vida todos los días. Entre autos y semáforos, encuentra la oportunidad perfecta para montar su show de malabares y poder mantenerse.

Aunque muchas personas le sugieren que busque otro empleo, Jesús se mantiene firme en el oficio que lo vio crecer. Se dedica a esto desde los ocho años, edad en la que comenzó a recorrer esta zona. Para él, no es solo un trabajo, sino una forma de vida que aprendió desde muy pequeño.
Jesús comparte que perdió a su familia a temprana edad y quedó al cuidado de su abuelo, quien también era payasito. Fue él quien lo inspiró a seguir en este oficio.

“Desde niño he andado por estas calles y he sido muy compartido con todos”, agrega, dejando ver el cariño que siente por la comunidad que encuentra en esta zona.
Con el rostro pintado de payasito y su show de malabares, ha logrado salir adelante. Gracias a lo que obtiene en los cruceros paga sus estudios bíblicos y mantiene a su hijo. “De los cruceros saqué para mis estudios y tengo un hijo y lo mantengo”, comparte.

Además de ser payasito, Jesús también trabaja limpiando casas de cambio y, en ocasiones, las mismas personas que lo ven actuar en los semáforos lo contratan para animar fiestas y eventos, ampliando así las oportunidades que le ha brindado la calle.

