
El palo verde que pinta a Juárez de amarillo
Foto: Juárez Digital
Cada primavera, sus flores cubren calles y banquetas, rompiendo el gris del desierto y recordando que Juárez también florece.
No es el clima ni la lluvia lo que transforma el paisaje, sino un fenómeno más discreto y constante: la floración del palo verde, un árbol que, sin ser originario de la región, se ha vuelto parte del entorno urbano hasta definir, por semanas, la imagen de la frontera.
En camellones, banquetas, patios y estacionamientos, sus ramas delgadas se cubren de flores amarillas. Desde abajo, el efecto es inmediato: el suelo se tapiza con pétalos que el viento arrastra hacia las orillas del concreto, se acumulan en esquinas, rodean los troncos y dibujan manchas intensas de color sobre el gris de la ciudad.

FOTO: Jesús Molina
El contraste es evidente. Entre el polvo, el asfalto y la vegetación dispersa del desierto, el amarillo del palo verde irrumpe como una capa viva que se extiende calle por calle.
El árbol, cuyo nombre científico es Parkinsonia aculeata, fue introducido al desierto chihuahuense hace más de tres décadas. De acuerdo con el ingeniero agrónomo Jaime Urías, su presencia en la región responde a su capacidad de adaptación a condiciones extremas, particularmente a la escasez de agua.
“El árbol es de poca agua, pero hay que cuidarlo: hay que ponerle buena tierra y fertilizarlo para mantenerlo en buen estado en el desierto”, explicó.
Su estructura es característica: troncos delgados, ramas retorcidas y hojas pequeñas que permiten el paso de la luz. Por ello, no genera una sombra amplia, sino una cobertura ligera que apenas filtra el sol.
“No es un árbol que dé sombra, porque sus hojas son muy pequeñas y permiten la penetración de la luz solar”, añadió el especialista.
Sin embargo, su valor no se limita a lo ornamental. Durante su floración —entre marzo y mayo— produce polen que sirve de alimento para las abejas, lo que lo convierte en un elemento relevante dentro del ecosistema urbano. Además, sus flores han sido utilizadas tradicionalmente en infusiones para tratar problemas respiratorios.

FOTO: Juárez Digital
Así, aunque no ofrece refugio contra el sol, el palo verde cumple otra función: transforma el paisaje.
Durante estas semanas, Juárez deja de ser solo tonos tierra. Se vuelve amarillo, primavera.

