A 40 minutos de Juárez, Samalayuca resguarda un legado de más de 10 mil años
Foto: Cortesía
El arte rupestre de Samalayuca está conformado por petrograbados y pinturas rupestres
A unos 40 minutos al sur de Ciudad Juárez, la Sierra de Samalayuca resguarda uno de los patrimonios arqueológicos más importantes del norte del país: un conjunto de petrograbados, pinturas rupestres y vestigios de antiguos asentamientos humanos que documentan más de 10 mil años de ocupación en el desierto y permiten conocer la forma de vida de los primeros habitantes de la región.
De acuerdo con la información del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el arte rupestre de Samalayuca está conformado por petrograbados y pinturas rupestres. Estas últimas representan principalmente escenas de cacería con figuras humanas armadas con lanzas y se estima que fueron realizadas hace alrededor de dos mil años.



El historiador Hernani Peña explicó que los petrograbados abarcan distintos periodos históricos y fueron elaborados por diversos grupos humanos que dejaron plasmada su manera de entender el entorno. Predominan las figuras geométricas, círculos, líneas y triángulos que sintetizan formas humanas, animales y elementos de la naturaleza, aunque también existen representaciones que algunos investigadores relacionan con Tláloc, deidad mesoamericana vinculada con la lluvia.
Peña señaló que el estilo predominante corresponde a la tradición Jornada Mogollón, desarrollada entre el norte de México y el actual estado de Nuevo México, en Estados Unidos, aunque también existen influencias de la cultura Anasazi. Precisó que estas clasificaciones permiten identificar las expresiones culturales de los pueblos que habitaron la región y continúan ajustándose conforme avanzan las investigaciones arqueológicas.
El historiador agregó que, con base en investigaciones del arqueólogo Eduardo Gamboa, algunos petrograbados podrían datar de alrededor del 6000 antes de Cristo, mientras que otros habrían sido elaborados hacia el año 1350 de nuestra era, lo que convierte a Samalayuca en un registro de miles de años de ocupación humana en el desierto.


La riqueza arqueológica de Samalayuca no se limita a la sierra. El área que comprende también los Médanos de Samalayuca concentra numerosos sitios con vestigios prehispánicos que continúan siendo estudiados por especialistas y que representan un testimonio de cómo distintas comunidades lograron adaptarse y sobrevivir en uno de los ecosistemas más extremos del norte de México.
A pocos kilómetros de esta zona también se encuentra la ex Hacienda Ojo de la Casa, cuyo origen se remonta a 1865, cuando el presidente Benito Juárez pasó por Paso del Norte durante la Segunda Intervención Francesa y esas tierras fueron entregadas a Inocente Ochoa. El inmueble funcionó posteriormente como una hacienda ganadera y forma parte del patrimonio histórico de Samalayuca.

