Así nace Pika, uno de los muralistas que da color a la ciudad
Foto: Cortesía
Francisco Alfredo Chávez Flores es arquitecto de profesión, actualmente combina la creación de murales con la docencia universitaria, mientras busca llevar su obra a otros estados del país
El arquitecto y muralista juarense Francisco Alfredo Chávez Flores, mejor conocido como Pika, ha encontrado en el arte urbano una forma de reinterpretar la naturaleza y el paisaje de Ciudad Juárez.
Tras dejar temporalmente la pintura para ejercer la arquitectura, retomó su carrera artística en 2021 y actualmente combina la creación de murales con la docencia universitaria, mientras busca llevar su obra a otros estados del país.
Aunque es arquitecto de formación, Pika comenzó a involucrarse de lleno en el muralismo en 2010, cuando se integró al colectivo Jelly Fish junto a otros artistas locales.
Más tarde trabajó durante varios años en la construcción, pero la muerte de su padre marcó un punto de inflexión en su vida y lo llevó a regresar por completo a la pintura.
“Cuando falleció mi papá, en 2021, cambiaron muchas cosas en mi vida. Una de ellas fue que renuncié a mi trabajo y regresé a la pintura”, recordó.



A partir de entonces retomó de lleno su faceta artística, una trayectoria que había comenzado años atrás y que también lo llevó a incursionar en la ilustración, la animación y la gestión cultural.
Formó parte de un estudio de animación con el que participó en festivales internacionales y obtuvo un reconocimiento en el Festival Internacional de Cine de Morelia por el cortometraje 9:30 a.m.
Además, colaboró en una asociación civil dedicada a promover el muralismo y traer artistas nacionales e internacionales a intervenir espacios públicos de Ciudad Juárez.
La naturaleza es el eje principal de su obra. Animales, flores y elementos del paisaje fronterizo aparecen constantemente en sus murales, no como representaciones realistas, sino como una reinterpretación artística que le permite transmitir ideas y emociones.
“La pintura me da la libertad de inventar, de crear. No tiene faltas de ortografía; me permite exagerar, reducir y darle voz a conceptos abstractos”, explicó.
“Las formas de la naturaleza me permiten reimaginar las cosas de una manera distinta”, dijo.
Para Pika, Ciudad Juárez va mucho más allá de la imagen del desierto con la que suele identificarse.
Considera que el río Bravo, las montañas y el valle también forman parte de la identidad visual de la frontera y son elementos que busca incorporar en su trabajo.



Entre las obras que más significado tienen para él destaca un mural de una liebre ubicado al interior de Pueblito Mexicano, realizado poco tiempo después del fallecimiento de su padre, así como otro mural en el Museo Tin Tan y diversas intervenciones en Ciudad Juárez y El Paso.
Actualmente también se desempeña como docente del programa de Diseño Interior Arquitectónico en la universidad.
De cara al futuro, el artista pretende ampliar su presencia fuera de la ciudad sin perder el vínculo con Juárez.
“Me gustaría salir un poquito más de la ciudad a pintar y conocer otros espacios. Pero también quiero seguir dando clases; siento que lo que aprendemos no debemos guardarlo para nosotros, sino enseñarlo para que otras personas continúen ese ciclo”, concluyó.

