¿Por qué Juárez quiere tanto a San Lorenzo? Una historia de fe que se niega a desaparecer
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El sacerdote explicó que actualmente los creyentes acuden al santuario para pedir todo tipo de favores
Cada agosto, miles de juarenses llegan hasta el santuario de San Lorenzo para agradecer, pedir favores o simplemente mantener viva una tradición que ha pasado de generación en generación, pero detrás de esta celebración existe una historia de fe que convirtió al santo en uno de los símbolos religiosos más queridos de Ciudad Juárez.
El rector del Santuario de San Lorenzo, padre Alfredo, explicó que la historia del templo se remonta a los primeros años de Ciudad Juárez, cuando los españoles levantaron pequeños oratorios para quienes resguardaban la zona.
Uno de ellos fue dedicado a San Lorenzo porque, según la tradición, un levantamiento ocurrió un 10 de agosto, fecha en que la Iglesia conmemora al santo.
Con el tiempo, la capilla sufrió una inundación provocada por el río que pasaba por el lugar.

El sacerdote relató que, de acuerdo con la tradición, entre los pocos objetos que pudieron rescatar estaba la imagen de San Lorenzo, hecho que muchos habitantes consideraron un milagro y que fortaleció la devoción hacia el santo.
“Cuentan que rescataron de lo que se llevó el agua del río algunas cosas de la capillita y entre ellas la imagen de San Lorenzo. Entonces empezaron a decir: milagro. Y ahí fue creciendo, creciendo, creciendo la devoción”, narró.
El sacerdote explicó que actualmente los creyentes acuden al santuario para pedir todo tipo de favores.
“Aquí vienen a pedir por trabajo, por la salud, por el embarazo y, sobre todo, algo muy característico: todas las personas que vienen a arreglar asuntos de migración. Se ha corrido la voz de visitar a San Lorencito”, comentó, al señalar que la condición fronteriza de Ciudad Juárez fortaleció esa tradición.

También recordó que San Lorenzo fue un joven diácono martirizado en Roma en el año 258 y a quien se atribuye la frase: “Los pobres son el tesoro de la Iglesia”, luego de presentar a personas necesitadas cuando las autoridades le exigieron entregar las riquezas de la Iglesia.
De cara a la fiesta patronal, el padre Alfredo pidió que la celebración no se limite a las peticiones personales.
“Sería bonito una expresión comunitaria. Pedir por nuestra ciudad, por la tranquilidad, por la paz y por la no violencia”, expresó.
Asimismo, invitó a los fieles a aprovechar la festividad para reflexionar sobre su vida. “San Lorenzo no fue un extraterrestre.
Nació como todos nosotros, tuvo retos y tentaciones. Si él fue santo, nosotros podemos ser mejores”, concluyó.

