Con 18 años entre las llamas: José Martínez aún siente miedo, pero no deja de entrar
Foto: cortesia
Ha estado al frente de emergencias como los recientes incendios registrados en recicladoras y en el relleno sanitario, donde los bomberos han tenido que permanecer durante horas combatiendo las llamas y enfrentando temperaturas extremas
A 18 años de haber ingresado al Departamento de Bomberos de Ciudad Juárez, José Martínez, capitán segundo, reconoce que todavía siente miedo cada vez que entra a un incendio de grandes magnitudes, pero ha aprendido a convertirlo en un impulso para mantenerse alerta y hacer su trabajo.
Martínez ha estado al frente de emergencias como los recientes incendios registrados en recicladoras y en el relleno sanitario, donde los bomberos han tenido que permanecer durante horas combatiendo las llamas y enfrentando temperaturas extremas. En este tipo de servicios, explicó, la labor comienza desde que reciben el llamado al 911, momento en el que empiezan a planear la estrategia y los recursos que necesitarán.
Cuando llegan al lugar y confirman que se trata de un incendio de gran magnitud, solicitan más unidades y motobombas, mientras organizan los relevos del personal para mantener el combate durante las horas que sean necesarias. La logística también incluye garantizar agua, alimentos y atención médica para los elementos, ya que algunos bomberos han sufrido golpes de calor durante este tipo de emergencias.


A pesar de los años de experiencia, Martínez aseguró que el temor nunca desaparece. En algunos incendios recientes, las altas temperaturas y el avance de las llamas los obligaron incluso a retroceder para ponerse a salvo. “Es inevitable el temor, es parte del ser humano”, explicó, aunque señaló que la capacitación, las prácticas y la experiencia permiten que los elementos aprendan a controlarlo y utilizarlo como un impulso para continuar.
Para Martínez, ser bombero también significa encontrar satisfacción en cosas que pueden parecer pequeñas, como salvar a una persona, rescatar a un animal o evitar que una familia pierda sus pertenencias. Por ello, a los niños que sueñan con portar algún día el uniforme les pidió no desistir de esa meta y prepararse para una profesión que, aseguró, lo sigue haciendo sentir la misma adrenalina que cuando comenzó.
Después de casi dos décadas de servicio, Martínez afirma que todavía siente la emoción de acudir a cada emergencia, pero también tiene claro que el trabajo no termina al apagar las llamas. En el marco del Día del Bombero, llamó a la ciudadanía a prevenir incendios, especialmente los provocados por basura, maleza seca o colillas de cigarro, ya que además del riesgo para la población, cada incendio representa una nueva intervención para quienes diariamente arriesgan su vida para atenderlos.

