Muere Gabriel Zúñiga, vendedor de semillas del crucero Panamá
Foto: Cortesía
Quienes lo conocieron lo recordarán por su sencillez y por su lucha ante la adversidad y enfermedad que lo aquejaba
Gabriel Zúñiga Chaparro, el hombre que durante años vendió semillas en el crucero de Panamá y 16 de Septiembre, murió el viernes a las 8 de la noche, luego de que su salud se complicara en los últimos días.
Hace poco Juárez Digital lo entrevistó para conocer su historia y ayudar en poco a que le fuera mucho mejor con la venta de sus semillas.
Gabriel tenía 61 años y hasta poco antes de ser hospitalizado seguía saliendo a trabajar, preocupado por pagar la renta, los servicios y la comida.
Detrás de aquel hombre que pedía a los automovilistas que se acercaran a comprarle había también un amigo que, para Brenda Luján, terminó ocupando el lugar de un padre.


Brenda conoció a Gabriel hace alrededor de 10 años, cuando ella llegó a Ciudad Juárez. Con el tiempo, la amistad se hizo cercana y Gabriel comenzó a formar parte de su vida y de la de sus hijos.
Ella lo recuerda como un hombre alegre, bromista y de carácter fuerte.
También como alguien que estaba pendiente de las personas que quería.
Durante los años que fueron amigos compartieron comidas, salidas y conversaciones, además de apoyarse en momentos difíciles.
Gabriel también tenía la costumbre de buscar a Brenda cuando pasaban varios días sin saber de ella, preguntaba por sus hijos y procuraba mantenerse en contacto.
Para ella, esa relación terminó convirtiéndose en algo parecido a la que tendría con un padre, pues la aconsejaba en momentos difíciles y le brindaba compañía.
En los últimos meses, la salud de Gabriel se deterioró. Aun así, continuó trabajando en el crucero donde durante años fue conocido por los automovilistas que se acercaban a comprarle semillas.
Brenda fue una de las personas que le pidió que dejara de hacerlo al verlo cada vez más débil, sin embargo poco después ya no lo volvió a ver en el crucero.
Ella intentó localizarlo y posteriormente supo que había sido hospitalizado para despues recibir la triste noticia de su muerte.
Gabriel era originario de Balleza y sus cenizas serán llevadas a Parral, como había pedido en vida.
Para Brenda, quedará la relación que construyeron durante una década y el recuerdo de un hombre que llegó a ocupar un lugar importante en su familia.
La muerte de Gabriel pone fin a los años en que fue una presencia conocida para quienes transitaban por aquel crucero.
Para quienes lo conocieron de cerca, queda ahora el recuerdo de su amistad y de la persona que era fuera de ese lugar de trabajo.

