Gritó dentro del Juárez Bus; el hombre bajó y nadie la auxilió
Foto: Cortesía
La mujer involucrada gritó, lo enfrentó y pidió ayuda a los pasajeros, pero ninguno de los pasajeros intervino, lo que la decepcionó al ver como se encuentra la sociedad
El lunes 5 de octubre, alrededor de la una y media de la tarde, una joven que viajaba en el Juárez Bus rumbo a la universidad fue víctima de una agresión sexual dentro de la unidad T-184.
Los hechos ocurrieron cuando un hombre se sentó al lado de la mujer y comenzó a tocarse sus partes y realizar movimientos de autoplacer mientras viajaban.
Ella gritó, lo enfrentó y pidió ayuda a los pasajeros, pero, según su testimonio, ninguno de los pasajeros intervino.
Ante la escena el chofer abrió las puertas para que el hombre bajara y, después, cuando ella intentó pedir acceso a las cámaras de seguridad, recibió como respuesta que debía presentar primero una denuncia.
Ese día había decidido sentarse adelante. Venía desde Parajes de Oriente y llevaba una mochila y una lonchera.
Quería salir rápido para llegar a su destino, por eso se sentó en la segunda fila del lado derecho, junto a la ventana.
Fue en la estación Custodio de la República donde subió un hombre de entre 40 y 50 años, de complexión delgada, piel morena, camisa blanca, short negro y tenis negros. Se sentó junto a ella.

Al principio pensó que eran los movimientos normales de alguien que viajaba en un camión lleno, sintió que le rozaba la pierna izquierda, pero no quiso darle importancia. Iba mirando el teléfono y trató de convencerse de que el hombre simplemente buscaba acomodarse. Hasta que volvió a mirar.
Entonces lo vio, el hombre se encontraba expuesto de la parte de abajo y realizaba movimientos nada aptos para el lugar en que se encontraba.
La víctima comentó que una mochila negra le cubría parcialmente el cuerpo, lo que impedía que otros pasajeros lo notarán.
La joven tomó su teléfono e intentó grabarlo, pero en el video no alcanzó a quedar registrada con claridad la agresión, aunque lo que sí hizo fue gritar.


Lo insultó, lo empujó y lo pateó, fue entonces cuando el silencio del camión cambió por unos segundos: algunas personas voltearon, pero solamente un pasajero se acercó para preguntarle qué le había hecho.
“Cuando dije eso, literalmente el chofer en el Juárez bus abrió las puertas. Cuando vio que yo estaba haciendo todo eso y de que le grité, abrió las puertas”, relató.
El hombre bajó de la unidad. Ella alcanzó a escuchar que le decía a alguien “vámonos, hijo” y entonces se dio cuenta de que viajaba acompañado por un menor de edad que llevaba uniforme deportivo de la Secundaria Federal 15.
El grito que ocultó la vulnerabilidad y miedo de una agresión sexual
Después vino el miedo, la joven comenzó a temblar y sufrió un ataque de ansiedad.
Había gritado, se había defendido y había pedido ayuda, pero sentía que estaba sola dentro del camión.
Nadie se acercó a preguntarle si estaba bien, nadie la acompañó, nadie hizo más que mirar.
“A pesar de que yo me haya defendido y que haya gritado y que haya pedido literalmente ayuda, nadie me ayudó, o sea, simplemente se me quedaron viendo”, contó.
Ya más tarde, cuando pudo ordenar lo ocurrido, recordó que las unidades del Juárez Bus cuentan con cámaras e intentó pedir las imágenes al chofer, pero asegura que este se colocó unos audífonos cuando ella se acercó.
Le explicó lo que había ocurrido y le pidió las grabaciones para tratar de identificar al hombre.
Según su relato, el conductor le respondió: “¿Y por qué no me dijiste?”. Ella le recordó que había gritado dentro de la unidad y que había pedido ayuda, después le indicaron que podía presentar una queja con el número de la unidad para solicitar el procedimiento correspondiente.
La joven acudió posteriormente a las oficinas y presentó un reporte, ahí le explicaron que las imágenes no podían entregárselas directamente y que primero debía existir una denuncia para que la Fiscalía pudiera solicitar las grabaciones.
Finalmente acudió ante la autoridad y presentó una denuncia por abuso sexual, registrada, según su testimonio, como abuso sexual simple, del cual ella posee el número de expediente.
También recibió atención psicológica y médica en su universidad. Lo que más le dolió, no ocurrió en una oficina, sino dentro del camión: la ausencia de quienes pudieron ayudarla.
“Que si ven a alguien en ese tipo de situaciones, que ayuden, que no se queden nada más viendo. Sí, o diciendo de que hubieras hecho esto, hubieras hecho el otro, porque realmente es horrible lo que se siente. Uno se queda en shock, no sabe qué hacer. Y cómo puede uno grita, pide ayuda, se trata de defender. Y la gente simplemente se queda o diciéndote ‘hubieras hecho esto, hubieras hecho lo otro’”, dijo para hacer conciencia ciudadana.
La joven contó que no es la primera vez que enfrenta una agresión sexual en el transporte público, en una ocasión anterior fue cuando viajaba en una ruta exprés pero ahí si fue auxiliada por otras personas que intervinieron para ayudarla.
Esta vez fue diferente. Y eso es lo que ahora la hace pensar en su hija de dos años y en el miedo de que algún día ella tenga que atravesar una situación similar sin encontrar a alguien dispuesto a tenderle la mano, sólo por viajar en el transporte público donde no se presta atención a esas situaciones.
“Yo sé que nosotros no nos debemos quedar calladas tampoco, pero también un poquito de empatía en la humanidad, porque ahorita realmente no estoy viendo mucho eso. Y es lo que creo que más me duele: que nadie es capaz de hacer algo. Solamente dicen ‘le hubieras hecho lo otro’, ‘hubieras pedido ayuda’, ‘hubieras…’.

