Maquiladoras se niegan a suspender. Existen brotes masivos de contagio dentro.

Durante días Ana Lilia González, una obrera mexicana conocida por su gran disciplina quiso creer que padecía “solo una gripa”. Cuando finalmente decidió ir a la enfermería de la empresa desdeñaron sus síntomas, obligándola a trabajar con fiebre entre filas de compañeros.

Ella estaba bien hace unos 15 días. En la enfermería no la quisieron regresar hasta que de plano ya estaba muy mal ¡Qué coraje!”, comenta por teléfono una de sus compañeras, aislada desde hace casi una semana con tos y pérdida de olfato y gusto, que prefiere no decir su nombre por temor a ser despedida.

Pero miles de obreros del vital sector manufacturero siguen operando en fábricas de la frontera convirtiendo a naves industriales en focos masivos de contagio.

Trabajadores de al menos 32 empresas de Ciudad Juárez, Chihuahua, afirmaron que las maquiladoras donde laboran no son esenciales y los directivos se niegan a detener actividades, no obstante el semáforo rojo que prevalece en la entidad, donde ayer se certificaron 364 nuevos contagios de Covid-19 y 23 decesos, para un total de 15 mil 975 enfermos y mil 775 fallecidos.

De acuerdo con información difundida, entre las compañías opuestas a cesar labores figuran Amesbury, que elabora equipo para persianas; Shure, que hace micrófonos; Flutec, fabricante de ductos para aire; NCH, que imprime cupones para tiendas estadunidenses, entre muchas otras. Además, continúan operando con el mismo aforo.

En redes sociales se difundieron vídeos y fotos filtradas por empleados de la firma Vitesco, antes llamada Continental Panamericana, donde argumentan que las plantas tienen muchos contagiados en el primer y el segundo turnos, filas de hasta cien personas haciéndose pruebas rápidas de COVID19, además de que les sirven la comida en platos y vasos normales, y no los lavan bien.

Susana Prieto, abogada y defensora de los derechos laborales en Ciudad Juárez, asegura que las empresas engañaron a empleados diciéndoles que podían seguir funcionando legalmente. “A los dueños del capital no les interesa la vida de sus obreros, saben que siempre vienen más generaciones de mano de obra barata”, comentó.