¡Se armó el PRIAN!

Un nuevo episodio en la historia política de México se está escribiendo. Estamos ante el establecimiento de una alianza que a todas luces asombra a más de uno. ¿Quién se imaginaría que el PRI  y el PAN terminarían aliándose para contrarrestar el poder de López Obrador? 

Sí, estos dos partidos antagónicos que a lo largo de la historia de nuestro país protagonizaron los más emblemáticos enfrentamientos entre el poder y la oposición, han decidido unir fuerzas ante el reto que para ellos significa la obtención del poder legislativo, de los congresos locales y algunas entidades del país, y con eso, minar el poderío de la cuarta transformación. 

López Obrador ha infravalorado este esfuerzo, en lo que concibe como una práctica desesperada. Los analistas mencionan una y otra vez, la desdibujada marca ideológica que esto significaría. ¿Cómo podrían por ejemplo, conformar una plataforma electoral un partido como el PAN, con tintes conservadores, con partidos como el PRD y el PRI, mayormente de izquierda, en el tema de la despenalización del aborto por ejemplo?  

¿Qué está en juego? ¿Se acepta el uso del pragmatismo en estos casos para arrebatar el poder? Lo que sí es claro es que esto viene al menos a contrarrestar la idea de la oposición dividida. Habrá que ver cómo responde el electorado.  

Las primeras mediciones indican que no cambiará mucho el panorama; ya no es cuestión de partidos ni alianzas, la gente está cansada de los partidos, juntos o separados. Con esto no intento tampoco realzar la figura de los independientes, que al menos en lo local, ya se vio que fue una figura efímera y poco redituable en la actualidad.  

Pudimos ver los fronterizos como el Pdte. Municipal Armando Cabada, ahora abandona su discurso independiente y busca una candidatura partidista. Lo mismo se vislumbra en el caso del ex administrador de la ciudad, Rodolfo Martínez, quien presuntamente buscaría la Presidencia bajo las siglas de Movimiento Ciudadano.  

Regresando al tema de las alianzas y la mezcolanza partidista, habrá que ver si valdrá la pena abandonar el plano histórico e ideológico, para darle paso a una jugada pragmática que busca la pura obtención del poder. Es cierto, hablar de ideologías pudiera parecer del pasado. ¿Pero podrá con eso la alianza recién formada? 

Las bases de ambos partidos al menos se presume se mantengan, habrá que ver si los simpatizantes, -es decir aquellos que gustan de un partido sin mucho involucramiento con este- vayan en el mismo sentido. La historia nos dice que al menos en el caso de la alianza PRD y PAN en la pasada elección presidencial postulando a Ricardo Anaya, fue un total fracaso. Es cierto, el tsunami de la 4T fue un factor determinante. Hoy López Obrador, aunque fuerte, no tiene el mismo peso que hace 2 años. 

Es este el nacimiento oficial del PRIAN que tanto acusó López Obrador. Mientras lo descubrimos, siéntase cómodo amable lector, y disfrutemos la función. Esto es sin duda, la primacía de la máxima ganancia (votos) por encima de lo deontológico (el deber moral) y la congruencia partidista.  

¡Qué alianza tan utilitarista!