Se acerca el día cero ¿cuándo se quedará Chihuahua sin agua?

De acuerdo con estimaciones de especialistas, el panorama más optimista de para Chihuahua en relación con el agua es que sólo nos quedarán 19 años con el vital líquido.

El “Día Cero” es un término que se popularizó en Sudáfrica, cuando múltiples  estudios señalaron que en abril de 2018 Ciudad del Cabo se quedaría sin agua. Gracias a las medidas de emergencia se logró aplazar la flecha.

Guillermo Hinojos Mendoza, ecólogo y CEO de la organización Ases-Eco, informó que Chihuahua podría tener un problema muy serio en el año 2040, pues cuando se estima que ya no haya más líquido en la región.

¿Se está trabajando al respecto?

El Plan Hídrico Chihuahua 2040 contempla todas las condiciones del crecimiento poblacional, crecimiento económico, uso agrícola, doméstico e industrial del agua, con el fin de manejar el escaso recurso con el que se cuenta, pero sobre todo para que no se desperdicie, pues indica que resulta difícil cuantificar, por ejemplo, la cantidad de agua que se pierde por tuberías subterráneas quebradas, pero se requiere rehabilitar el 30 por ciento de la red, que corresponde a alrededor de 900 kilómetros de tuberías.

Contrario a lo que se piensa comúnmente, el problema del agua no se encuentra en el uso doméstico, sino  en el agua que se usa para la agricultura. De los 3 mantos acuíferos que se utilizan para alimentar la capital del estado, sólo se destina el 39%, en promedio, para las casas habitaciones. 

Una de las alternativas para los agricultores y ganaderos es proveerles agua rodada y mecanismos para la mayor eficiencia de los riegos. El agua tratada es una alternativa perfecta para sustituir el agua de pozo en la agricultura, ya que los nutrientes de la primera pueden suplir incluso a los que a las tierras proporciona el abono.

La apuesta más grande de las políticas públicas en Chihuahua se encuentra en el agua residual, porque en la actualidad se cuenta con importante infraestructura para el manejo del agua tratada para usos públicos, procesos industriales, recreación y otros rubros. 

En resumen, la JMAS, institución rectora de la administración y distribución del agua, le apuesta a la tecnología, ingeniería, manejo responsable del presupuesto en la institución, pero, sobre todo, a generar una cultura del agua entre la población.