
Roberto: El migrante que cree en un futuro mejor en Juárez
Con la esperanza de llegar a Estados Unidos, Roberto pagó una alta suma a un “coyote” en Ojinaga
Es común ver en las calles de Ciudad Juárez a personas como Roberto, migrantes que luchan por salir adelante y construir una vida mejor. Roberto, un peruano de 55 años, llegó a la ciudad hace siete meses en busca de un futuro más prometedor, luego de que la pandemia afectara gravemente su estabilidad económica. Al igual que muchas personas en situación de movilidad, dejó atrás a su familia, incluyendo a tres hijos, uno de los cuales estaba a punto de ingresar a la universidad, un gasto que Roberto debía cubrir.

Con la esperanza de llegar a Estados Unidos, Roberto pagó una alta suma a un “coyote” en Ojinaga, quien le aseguró que cruzaría en no más de tres días. Sin embargo, el viaje no salió como esperaba. Pasó siete días en el proceso y al final fue dejado solo en el desierto. Fue detectado por migración y deportado de regreso a Ciudad Juárez. Esta experiencia fue un golpe duro para Roberto, quien vio cómo se desvanecían sus sueños de una nueva vida.
A pesar de las adversidades, Roberto no pierde la esperanza. Hoy se dedica a vender mazapanes en los semáforos de la Avenida Ejército Nacional y Rancho El Becerro, donde ofrece sus productos a los conductores que esperan el cambio de luz. Además, solicita ayuda de la comunidad, pues se encuentra con una lesión en el pie, producto de su paso por el desierto, que aún no ha sanado completamente.
Roberto tiene claro que quiere mejorar su situación. Asegura que tiene experiencia en cocina, oficio que desempeñó en Perú, de igual manera habla inglés e italiano, lo que le gustaría aprovechar para trabajar en algún hotel, ofreciendo un excelente servicio al cliente a los extranjeros que visitan la ciudad.
“Me encantaría encontrar un trabajo que me permita usar mis habilidades. La gente de Juárez me ha tratado muy bien y estoy seguro de que encontraré algo”, concluye Roberto con esperanza.


