¿Parque Central o Parque Butchart?
Ahí les va una Brauleña:
Resulta que Don Braulio estaba revisando la comunicación del Parque Central y terminó con una duda existencial. Cuando abre boletines, revisa fotografías, ve videos promocionales, sigue las ruedas de prensa o consulta las publicaciones institucionales del parque, en una buena cantidad de ellas, pa no decir todas, aparece, como en portada de Vogue, el director Rafita Butchart.
Nada ilegal en ello. Al final es el responsable del organismo y, por la naturaleza de su cargo, es normal que participe en actividades públicas y represente a la institución. Pero cuando la presencia del funcionario comienza a ocupar un espacio tan protagónico en prácticamente todos los canales de comunicación oficiales, los cuestionamientos se vuelven inevitables.
Más aún considerando que el organismo cuenta con una estructura y presupuesto público dedicado a comunicación, relaciones públicas, eventos y diseño para difundir sus actividades.
Lo interesante es que este hecho ya comenzó a escucharse en algunos pasillos panistas. Según le cuentan a Don Braulio, más de uno considera que la estrategia de comunicación es un exceso, y que en realidad se está usando para un posicionamiento personal.
Las malas lenguas atribuyen parte de esta dinámica a un equipo joven y creativo encabezado por Francisco Limón, que claramente entiende cómo construir narrativas atractivas y virales.
Pero este viejo que se las sabe todas también supone que sería ingenuo pensar que todo ocurre únicamente por iniciativa del equipo de comunicación. Rafita es consciente de que la estrategia le está ayudando a fortalecer su presencia pública.
El problema es que la comunicación institucional tiene reglas distintas a las de una campaña personal.
Mientras la comunicación institucional busca destacar programas, resultados, espacios públicos y acciones de gobierno, lo correcto en el servicio público es que las instituciones brillen y, por consecuencia, el que la encabeza sea reconocido, no al revés.
Quizá se trate simplemente de una estrategia moderna de comunicación. Pero en política las percepciones suelen ser igual de importantes o hasta más que los hechos.

